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The Open-Source Everything Manifesto

Manifiesto de código abierto

Estamos acercándonos al final de un proceso histórico de más de 5.000 años en el que la sociedad humana creció en escala pero abandonando las costumbres de como trabajar en comunidad que los pueblos originarios mantienen como su sabiduría.

El poder se ha ido centralizando en las manos de una creciente “elite” de “especialistas” y “expertos” que no solo han fracasado en cumplir todo lo que prometieron sino que también han utilizado el secretismo y el control de la información para persuadir al público y mantenerse en el poder por sobre los recursos de las comunidades.

Al principio, solo existía lo comunitario. Durante un largo tiempo de la prehistoria, las tribus fueron evolucionando junto con la naturaleza que los rodeaba. Hacían esto sin tener que crear propiedades privadas o relaciones jerárquicas de control y dominación que deriven en el constante consumo de los recursos naturales.

Las herramientas de código abierto facilitan el modo en que las comunidades comparten y se desarrollan las unas con las otras. El establecimiento en el poder del patriarcado ha facilitado la creación de un imperio basado en sistemas egocéntricos que derivaron en la destrucción de toda esta cultura de libre conocimiento entre las comunidades.

Durante el curso de los últimos años, lo comunitario ha sido cercado, y todo, desde la agricultura hasta el agua fue privatizándose sin pensar en el verdadero costo de los recursos que no pueden ser renovados.
Los humanos, que han pasado siglos evolucionando lejos de la esclavitud, han sido privatizados por la era industrial.

La corrupción del saber comunitario ha permitido la perdida de integridad entre los individuos, las organizaciones y las comunidades. Se han creado paraísos artificiales hechos de objetos y posesiones con el fin de sustituir a las verdaderas relaciones en comunidad basadas en el contacto de persona a persona (de corazón a corazón).

La perpetua corrupción se ha posibilitado creando asimetrías en la información entre aquellos que quieren perpetuarse en el poder y el público. En la ausencia de transparencia, verdad y confianza, la riqueza se ve concentrada y el desperdicio es abismal.

Nosotros, homo sapiens, vivimos siglos de armonía con el Cosmos y con la Tierra mientras prevalecieron estas antiguas sabidurías indígenas.

La evolución de la tecnología y de las formas sociales utilizada para acceder a niveles cada vez más altos de complejidad es parte de nuestro desarrollo como humanos hacia una profundidad en la conciencia colectiva e individual. La tecnosfera como José Arguelles y otros han señalado, es el desvío necesario que nos lleva de la biosfera pristina al estado psíquico colectivo de la noosfera.

Vivimos en una constelación de sistemas complejos. Y es imposible para cualquier persona, organización o país entender en aislamiento este complejo sistema.

La inteligencia colectiva — multinacional, multiagencia, multidisciplinaria, de información compartida desde múltiples dominios — es el único medio para comprender en casi tiempo real el complejo sistema que de cara a los cambios que se avecinan. Cambios tales como en el campo de la biosfera que incluye el cambio climático y la explotación de los recursos planetarios como resultado de la actividad humana e industrial durante los últimos tres siglos.

Mientras nuestras capacidades tecnológicas continúan por incrementarse y nuestro ambiente se vuelve cada vez más amenazado y frágil, hemos encontrado que los cambios que en la tierra antes demoraban milenios hoy pueden tardar una fracción de eso.
Debemos redescubrir y reintegrar la sabiduría indígena con el fin de volver a estados de armonía con sistemas más grandes, y hacerlo de una manera que permita la aplicación de la ciencia y la tecnología apropiada, inteligencia colectiva de código abierto y de auto-organización en tiempo real.
Esto significa que no podemos afrontar la complejidad de este mundo con jerarquías de la era industrial en la cual la información viaja trabajosamente en una cadena hacia lo alto, en donde algunas “elites” debaten — sin toda la información necesaria y muchas veces sin la ética necesaria — y luego bajan en forma de instrucciones micro-gerenciales. Todo esto toma tiempo, y las instrucciones serán invariablemente erróneas. En lugar de eso, nosotros encaramos la inteligencia desde el borde de la trama —en el punto donde se genera el impacto — y el individuo que se deba enfrentar cara a cara con un problema en el microcosmos se vuelve la punta de la experiencia humana. Pudiendo tanto acercarse a otros en busca de asistencia, y de actuar en nombre de ella en ese momento.

Es a la luz de estos hechos que reconocemos que solamente una restauración de una cultura libre, y de todas las formas que permiten su espectro de posibilidades, pueden permitirle a la humanidad crear una inteligencia colectiva de manera distribuida y crear el equivalente de un cielo en la tierra — en otras palabras, un mundo que funcione para todos.

La historia es una narrativa que construimos y una herramienta que formamos. Nuestro modelo de historia ha sido corrompido por “patologías de información” que incluyen armas de distorsión, supresión y represión al saber alternativo; consenso prefabricado, propaganda y secretismo que justifican una mentira que ha permanecido indiscutible por la mayoría de los periodistas y escolares.

El conocimiento se ha visto fragmentado por consecuencia de la especialización académica, que soporta una cultura de secretismo por parte de la elite que permite el control de la población por unos pocos ricos manteniendo operaciones de vigilancia y de recolección de información.
Las ciencias se han divorciado de las humanidades y de la espiritualidad; las disciplinas se han divorciado las unas con las otras; sub-disciplinas dentro de las disciplinas se han convertido en pequeñas culturas aisladas del resto del claustro de conocimiento.

Nos encontramos al final de siglos de aislación y alienación. Estamos al principio de un gran Despertar. La evolución de las tecnologías sociales y de los medios de comunicación parecen alinearse a profecías indígenas como la de los Mayas, que proyectaban nuestra época como el fin de un gran ciclo y el principio de otro.
Es una ventana que presenta una oportunidad, potencialmente el empuje para la transformación de la humanidad en una nueva conciencia colectiva, una nueva civilización global con ciudadanía en el universo. Tenemos el potencial de lograr una evolución radical y una expansión de nuestra conciencia como especie una vez que dejemos de lado intereses menores.

Compartiendo y no ocultando, es el medio por el cual podemos realizar ese destino a su vez de crear riqueza infinita. La riqueza de las relaciones, la riqueza del conocimiento, la revolución de la riqueza — todo esto puede crear un estado de armonía con la tierra que funcione para el 100% de la humanidad. Esta es la “utopía” que Buckminster Fuller previo, ahora a nuestro alcance.

El contexto importa. El contexto crea coherencia y restaura las conexiones faltantes que la fragmentación del conocimiento causo con la especialización académica.
La Economía necesita ser re-imaginada en términos de sistemas completos — el “verdadero costo” de las acciones humanas deben ser medidas de manera holística, en términos de la capacidad de regenerar la biosfera como un todo. Si nosotros, Homo Sapiens fallamos en conectar los puntos y en tomar decisiones en base a al verdadero costo de las acciones, nos autodestruiremos.

  • Claridad (transparencia) es el medio por el cual nutrimos el reconocimiento y el compartir estas verdades.
  • Diversidad es como nuestra especie humana logrará una constante abundancia al liberar la innovación humana.
  • Integridad es como entraremos en este “estado de gracia” y convertirnos “Uno con Dios” (como sea que quiera entender estos términos).

Este manifiesto define a “Dios” como una experiencia colectiva de solidaridad que se extiende desde el reino humano hacia el universo como un todo.

La sustentabilidad solo puede lograrse mediante la colaboración masiva y el establecimiento de una panarquía — una constelación de sistemas igualitarios que coopera y se auto-gobierna — En el cual cada individuo elige libremente donde quiere ser escuchado y tener el acceso a toda la información que le sea relevante.

La cultura es el alma de la comunidad, el “pegamento” que mantiene viva las lecciones de la historia, que demanda claridad, que unifica lo diverso, que nutre y demanda la integridad que sostiene la comunidad.

Un modelo de inteligencia publica es ofrecido en este libro, idealmente proveyendo los medios para que cada ciudadano pueda ser recolector, productor y consumidor de la inteligencia publica (avalando las decisiones).

Un modelo de democracia informada — que provee los medios para alcanzar esta panarquia, permitiendo que cada ciudadano tenga acceso a toda la información relevante y de participar constructivamente en un infinito número de comunidades de intereses.

El pueblo organizado derrotara al dinero organizado todo el tiempo. Todos debemos agruparnos para empezar una nueva era que restaure la soberanía de lo público por sobre cualquier forma de organización e influencia.

La Panarquia es el estado final, el Hombre Radical su alma, la Practica Reflexiva su proceso, y la Web 4.0 — todas las personas conectadas las unas con las otras y toda la información en todos los lenguajes accesibles todo el tiempo — es el medio por el cual se puede crear y actualizar un Conocimiento Mundial, una que logre evolucionar a la conciencia colectiva.

El objetivo es el de rechazar el dinero y el concentrado ilícito de la riqueza en favor de una riqueza comunitaria que defina un saber comunitario, un compartir comunitario de la información, y una definición de verdadera comunidad derivada de la transparencia y la autenticidad.

Cuando nos relacionemos y compartamos este saber autentico, esto nos pondrá en un estado de gracia, de ganancia en armonía para todos y de establecimiento de una confianza entre nosotros.